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del GPPRI

Pues quizá los fotógrafos deban tomar esta imagen, la primera mujer presidenta del Senado de esta etapa de reforma política, y la primera Secretaria de Gobernación, la vicepresidenta y la secretaria. Esto era imposible de observar en otra etapa.

 

Muchas gracias presidenta.

 

Honorable Asamblea.

 

Quiero en primer lugar saludar a nombre del grupo parlamentario del PRI, a la señora Secretaria de Gobernación.

 

Darle la bienvenida en el cumplimiento de su responsabilidad de concurrir al Senado a la Glosa del Informe del titular del Poder Ejecutivo.

 

Valoramos su presencia señora Secretaria, y denunciamos que hay funcionarios que no obstante haber convenido con la Comisión de Salud su presencia para tratar un tema tan trascendente como el desabasto de medicamentos, no llegaron a la sesión, de la Oficialía Mayor de Hacienda y del COFEPRIS; y dejaron a los senadores plantados, y a los directores de los institutos de salud pública, cuando este compromiso lo habían convenido con la Comisión de Salud con muchos días de antelación.

 

Valoramos su presencia porque refleja una vez más su convicción democrática, de la cual muchos de nosotros hemos sido testigos con el trato respetuoso y accesible de usted y de su equipo de trabajo, al que saludamos desde aquí con respeto y aprecio.

 

Desde luego nos preocupa la disminución del presupuesto para la Secretaría de Gobernación, sin embargo, vale la pena recordar que el valor del ministerio del interior radica no en el poder burocrático, sino en la autoridad.

 

Autoridad y poder burocrático no son sinónimos, y a usted señora Secretaria, le sobra la autoridad moral. Ese es el punto y ese es el tema que sostiene la calidad de sus aseveraciones.

 

No es relevante la disminución de pesos o centavos en términos burocráticos, pero sí es esencial que las precisiones que usted nos ha hecho en su intervención inicial, puedan ratificarse con hechos políticos y decisiones claras que evidencien la fortaleza derivada de la autoridad que tiene la Secretaría de Gobernación.

 

Por eso me aboco a tocar un primer asunto, aparentemente regional, aparentemente sucedido en una región, la más alejada del centro del país, pero que pone en cuestión la vigencia del Pacto Federal, tal y como lo hemos concebido y acordado los mexicanos en nuestra Carta Magna.

 

Con toda oportunidad denuncié la inconstitucionalidad del comportamiento de la legislatura de Baja California, al pretender ampliar el periodo del mandato del gobernador electo en esa entidad.

 

Una de las responsabilidades neurálgicas de la Secretaría de Gobernación, del ministerio del interior, es cuidar del Pacto Federal, de su cohesión, pero también de su coherencia, sin demérito del vigor del federalismo.

 

La llama “ley Bonilla”, es una flagrante violación a los términos básicos del acuerdo de nuestra federación, que tiene como soporte y principios elementales respetar lo estipulado en la Constitución General de la República, en la Constitución federal.

 

El gazapo del Congreso de Baja California, es mucho más grave si consideramos las características de ese estado.

 

Recordemos que el estado de Baja California fue territorio, fue una de las últimas regiones del país en constituirse como estado libre y soberano.

 

Era territorio precisamente porque la federación estaba a cargo de gobernarla, por la importancia de ser frontera con el país del norte, y tener acceso a los recursos extraordinarios del Golfo de California y del mar Pacífico.

 

Era territorio también porque se estaba viviendo un proceso de colonización que pudimos profundizar a través de una vigorosa reforma agraria, que permitió que miles de campesinos de otras regiones del país constituyeran ejidos y comunidades allá.

 

Tijuana que es uno de los centros urbanos más relevantes de nuestro país, más dinámico, trascendental en materia migratoria, es una de las ciudades emblemáticas de Baja California.

 

No podemos dudar de la potencia económica, de la fortaleza política, de los recursos naturales que tiene Baja California, ni de la interacción e interdependencia que como frontera tiene con Estados Unidos y con el estado de California.

 

Un destacado político al que usted y yo apreciamos, señora Secretaria, Porfirio Muñoz Ledo, expresó que en el tema de Baja California hay un tufo de separatismo. Cuidado, cuidado.

 

Si esa legislatura irresponsable y corrupta se atreve a hacer estos ejercicios de clara violación constitucional, no vayamos a incurrir en permitir las tentaciones de propósitos separatistas, con un “gobernadorcito” que puede creerse un pequeño presidente.

 

El atrevimiento del señor Bonilla parece ilimitado, pretender sustentar ahora en una consulta popular a modo convocada por el Congreso local, la legitimación de sus pretensiones de prolongar su mandato, refleja todavía más su audacia y su cinismo.

 

Estamos entrando en un terreno peligroso para toda la federación. Se puede proponer la prolongación del mandato, después algún otro estado de la República propondrá la reelección inmediata, y a partir de estos intentos reeleccionistas, podemos cambiar la naturaleza de la democracia mexicana y del Pacto Federal.

 

Una de las características de la Secretaría de Gobernación y del ministerio del interior en todas las décadas de su funcionamiento era representar al gobierno federal en la interlocución democrática con las entidades federativas y con los municipios, pero también garantizar la vigencia del respeto a la legislación en todo el país.

 

Yo aprecio que por prudencia la señora exministra y destacada abogada, Olga Sánchez Cordero, haya manifestado su opinión personal sobre este asunto.

 

Ahora le exijo a la Secretaria de Gobernación que el ministerio del interior actúe de conformidad. Hay una alerta, hay una alerta, y Baja California es demasiado importante para México y tiene condiciones excepcionales que ponen en riesgo que un gobernante evidentemente frívolo, pueda cumplir sus caprichos.

 

Tenemos en el país una enorme complejidad en la relación de las entidades federativas con la federación.

 

Tengo confianza de que el espíritu democrático de la Secretaria de Gobernación y del gobierno de la República, permitirá recuperar el vigor de un federalismo secuestrado por la imposibilidad presupuestal.

 

Es indispensable una revisión de la Ley de Coordinación Fiscal para que haya mayor equidad y oportunidades para las entidades federativas.

 

Concluyo señora presidenta, sumándome al planteamiento que hiciera la senadora Patricia Mercado.

 

Nuestro Estado es un Estado laico, como Estado laico exigimos que a Juárez no solo se le mencione retóricamente.

 

Me alienta que al término de su intervención usted ratificara su convicción juarista y su compromiso con el Estado laico.

 

Por eso, rechazamos la participación de las iglesias en cualquier tipo de distribución de instrumentos del gobierno y exigimos que no se coquetee con la posibilidad de darles concesiones a las iglesias en los medios de comunicación masiva.

 

Muchas gracias por su atención.

 

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