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del GPPRI

Muchas gracias señor presidente.

 

Honorable Asamblea.

 

El proceso de evolución democrática del Estado mexicano, ha tenido diversos momentos de extraordinaria complejidad y al mismo tiempo de extraordinaria brillantez.

 

Surgidos de una Revolución en 1910, las instituciones mexicanas fueron tomando su perfil en el curso del Siglo XX, después de una etapa de preponderancia del partido hegemónico.

 

Ha habido un conjunto de reformas electorales que incidieron primero en lograr la existencia de un Congreso plural y que posteriormente fueron profundizando en que alcanzase nuestro sistema democrático la normalidad democrática con una competencia intensa en el ámbito electoral.

 

La competencia electoral se da en el marco de una sociedad que tiene un conjunto de contradicciones y que presenta diferencias abismales, particularmente en el tema de la distribución del ingreso.

 

En México los mexicanos tenemos muchos motivos objetivos para polarizarnos.

 

La lucha de la integración nacional ha sido una lucha que ha tenido como constante, lograr que las diferencias no devengan en polarización y que la polarización no devenga en violencia.

 

Como toda sociedad que vivió un proceso colonial complejo de varios siglos y una conquista que avasalló a las poblaciones originales, hay un tema de justicia y equidad que está en la raigambre de la construcción del México virreinal, del México independiente, del México republicano.

 

Acentuar las heridas que nos diferencian, decir los discursos que polarizan, es relativamente sencillo en este país.

 

Lo difícil ha sido construir un marco de referencia común.

 

Lo difícil ha sido tener un discurso que convoque a la superación de las diferencias, pero a la construcción de una identidad nacional armonizada que respete las distintas cualidades que tiene la sociedad mexicana.

 

Lo difícil ha sido conducir la transformación del país para lograr mayor igualdad entre segmentos de la población.

 

La etapa democrática de México nos ha reflejado estas diferencias en el terreno de lo electoral.

 

Hemos tenido resultados electorales muy competidos en diversos momentos.

 

Ha habido diferencias de medio punto porcentual, de 3, 4 puntos porcentuales en distintas elecciones y circunstancias.

 

También ha habido, por qué no decirlo, tentaciones polarizantes en el discurso político y en el comportamiento político cuando el Estado se comporta sin una actitud incluyente, de inclusión y de reconocimiento de diferencias, y cuando el proceso de igualación en la sociedad no se da bajo el régimen del Estado de Derecho.

 

Ahora en el Siglo XXI, nos encontramos ante la posibilidad, con una visión democrática, de establecer la segunda vuelta en la elección presidencial.

 

La segunda vuelta en la elección presidencial es una definición de aquellas democracias que se consideran maduras, en donde las sociedades tienen que tener la posibilidad de ratificar su voluntad política y de caminar en la búsqueda de consensos para que el aparato del Estado, el gobierno, las presidencias tengan mayor legitimidad.

 

Es el espíritu que está detrás de la presente iniciativa, en la que estamos proponiendo reformar el artículo 81 constitucional, el artículo 84 constitucional y el artículo 99 constitucional.

 

Es un paso adelante en la larga marcha que ha realizado la democracia mexicana y que los demócratas han impulsado.

 

Y es, además, en el momento de la vida nacional, una posibilidad de que desde la ley encaminemos el comportamiento político para la generación de mayores consensos.

 

Con estas consideraciones, estamos proponiendo la adición de un segundo párrafo al artículo 81; un quinto párrafo, recorriendo los dos últimos, al artículo 84; y un cuarto párrafo a la fracción segunda del artículo 99 de la Constitución General de la República.

 

El artículo 81, en el segundo párrafo adicionado, quedaría como sigue: Conforme a la ley, la elección del titular o de la titular de la Presidencia de la República se efectuará por mayoría absoluta de los votos emitidos. De no obtenerse dicha mayoría en la primera votación, habrá una segunda conforme a la convocatoria expedida por el Tribunal Electoral, según dispone el artículo 99 de esta Constitución.

 

Solamente podrán presentarse en ésta última, los dos candidatos que haya obtenido el mayor número de votos en la primera vuelta. Si cualquiera de estos se retira o se imposibilita para contender, se convocará y podrá presentarse a la segunda vuelta quien haya obtenido la siguiente votación mayoritaria.

 

Es cuanto, señor presidente.

 

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