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del GPPRI

Señor presidente.

Compañeras y compañeros legisladores de la Comisión Permanente.

Inusitadamente el debate fue tomando dimensiones diversas. 

Ya expresó la diputada Sauri que nuestro grupo parlamentario votará a favor del Periodo Extraordinario, en donde los legisladores cumplirán con su responsabilidad constitucional de ratificar o no, un cargo de la administración pública.

Yo no tenía previsto intervenir, y ojalá mi intervención sea útil para abonar en el sentido de alguna reflexión.

Debo decirles que yo no conocí al Secretario Urzúa, lo saludé en una ocasión, en una entrevista en la que le esbozamos algunas preocupaciones sobre el presupuesto educativo que tenía que dar soporte para que la reforma educativa que aprobamos en este Congreso sea viable. Me pareció un hombre serio, sereno, atento.

Le dije, por cierto, que no era muy fácil conseguir entrevistas. Y él me comentó con buen humor, que lo que pasa es que deberíamos comprender que estaba muy saturado de trabajo.

No le conocí, pero en general aprecio a las personas que tienen el valor civil de expresar sus razones cuando difieren del poder o cuando tienen matices ante el poder.

Creo que el fondo del debate desde luego se relaciona con las cuestiones que mencionó el Secretario Urzúa en su carta de renuncia.

Pero el verdadero fondo es un debate mayor que ronda en la sociedad mexicana. El debate tiene que ver en el tipo de presidencialismo que queremos que exista en el país.

El debate de fondo tiene que ver con cómo vamos a darle continuidad al proceso de robustecimiento de la democracia mexicana, porque la verdadera gran pregunta es ¿si la nueva etapa de México va a procurar mayor justicia social con mayor democracia, o si la nueva etapa de México solamente va a procurar mayor justicia social?

El debate de fondo es si requerimos una reforma del Estado para que el ejercicio del poder del Presidente de la República, solo esté sujeto a las normas legales y no al voluntarismo, por buenas intenciones que tenga el voluntarismo.

El debate de fondo es si ya somos un Estado nacional con la suficiente madurez como para aplicar las normas racionales de la administración pública, y no solo aquellas que se consideran pertinente.

Yo le tengo un enorme aprecio al doctor quien me antecedió en el uso de la palabra, y comparto sus preocupaciones sociales, las hemos tenido cuando los dos éramos priistas, porque muchos de los que están aquí han sido priistas, y las hemos tenido y las hemos defendido.

Cualquiera que sea el tipo de personaje que ocupe la Presidencia de la República y con cualquier personaje siempre he exigido que se respete la evolución democrática del país.

Lo que hay en el fondo de este debate, es la presunción de que ante diferencias metodológicas en el ejercicio del poder, se prefirió reafirmar una conducción unitaria.

La conducción unitaria en la historia del mundo ha sido juzgada muy severamente.

La conducción unitaria en la Unión Soviética tuvo enormes costos.

La conducción unitaria es algo rebasada por la historia en todas las latitudes.

Tenemos que tener la aptitud de trabajar por la justicia social con mayor democratización, y la mayor democratización, queridas compañeras y queridos compañeros, supone respetar la diferencia política de otros, y si son funcionarios públicos y cumplen bien con su responsabilidad y con honradez, respetarlos también.

Va para atrás, para atrás en la historia del mundo, quienes piensen que solo con los afines se puede conducir a un país, a un país de 130 millones de habitantes, a un país diverso y plural.

No podemos exaltar el pluralismo y la democracia solo cuando estamos en el poder, y cuando no estamos en el poder reivindicar el autoritarismo y el sectarismo.

Por eso, en el fondo, queridos amigos, compañeros, lo que tenemos que reflexionar, es si un Secretario que toma la decisión de renunciar, que tiene todo el derecho, y el Presidente de la República tiene el derecho de aceptar su renuncia y nombrar a quien él disponga en cumplimiento del mandato jurídico, si es que tiene algunas diferencias o precisiones, lo que tenemos que preguntarnos, como bien lo dijo quien me antecedió, es qué México estaremos entregando a las nuevas generaciones.

Yo no quiero un México autoritario, yo no quiero un México sectario. 

Yo quiero sí, un México más justo, pero también con la capacidad de ser incluyente, porque fue la lucha por la inclusión, por la democratización, por la transformación del Estado, quien nos trajo aquí a todos.

A ustedes con un enorme esfuerzo, pero a todos con un enorme esfuerzo también y con la voluntad popular detrás.

Muchas gracias.

 

 

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