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del GPPRI

Muchas gracias presidenta.

Compañeras y compañeros legisladores.

Puede haber distintas razones para que los miembros de la Comisión Permanente del Congreso convoquen a sus compañeras y compañeros a sesiones extraordinarias. Todas son relevantes y obedecen a condiciones particulares del tiempo y de las exigencias políticas.

Algunas convocatorias a sesiones extraordinarias están previstas en la Constitución, otras, pueden emanar de una determinación judicial, y la gran mayoría de las veces son producto de la convivencia política y la construcción de acuerdos para desplegar el ejercicio de la función legislativa por razones que no admiten dilación.

La convocatoria que ahora se presenta, corresponde a esta última categoría. Estamos en un momento político singular: emergencia sanitaria, consecuencias económicas recesivas y la necesidad de encontrar pronto y por los mejores cauces, el camino hacia la reactivación económica.

Por ello, se propone convocar a sesiones extraordinarias para fomentar, avanzar y fortalecer los más altos intereses nacionales.

La integración de México con las grandes cadenas de valor regionales y globales, ha ocupado la posición que merece en nuestra política interna y externa.

Ha ganado la posición de un interés de Estado, de un interés que trasciende partidos, programas de gobierno e intereses particulares.

Más allá de legítimas visiones y formas de pensamiento, funcionarios de distintas administraciones, así como legisladores de diferentes bancadas, hemos hecho un gigantesco esfuerzo por mantener vivo el espíritu integrador en América del Norte, a pesar de cambios adversos en las circunstancias internacionales.

No ha sido sencillo, por eso pienso, compañeras y compañeros del Pleno, que no podríamos aprobar un Periodo Extraordinario para aprobar el paquete legislativo del T-MEC, sin antes hacer un amplio reconocimiento a las horas y horas de diálogo, de trabajo en equipo y de buena política que hay detrás de los dictámenes que discutiremos y votaremos a partir de los siguientes días.

Especialmente un reconocimiento a las comisiones dictaminadoras de este conjunto de instrumentos legislativos, así como a las y los integrantes de la Comisión Especial de Seguimiento a la Implementación del T-MEC, que recibió las opiniones de muchas organizaciones civiles y empresariales.

Este esfuerzo permitió mejorar las iniciativas con las contribuciones, demandas e intereses de la pluralidad social que representamos.

Un reconocimiento especial también a los equipos y grupos técnicos de los senadores y senadoras de la República, de las diputadas y diputados que durante estas semanas han tenido desvelos y trabajos sin cesar, para que podamos hoy estar considerando esta convocatoria.

En toda negociación se ponen en la mesa visiones, se calibran y se ponderan alternativas.

En toda negociación debe primar el interés superior, y eso implica que alguien siempre, todos en las buenas negociaciones, dejan algo en el tintero que les hubiera gustado poder reflejar en el producto final.

Estos dictámenes no son la excepción, esta convocatoria tampoco es la excepción.

Nos hubiera gustado a lo mejor integrar para consideración de un Periodo Extraordinario otras leyes que atendieran por ejemplo la emergencia económica que enfrenta nuestro país.

O que atendiera el esfuerzo de meses en otras comisiones legislativas y que tienen listas ya leyes tan importantes como la de salud mental, que se discutió ya en comisiones en el Senado de la República.

Sin embargo, todos coincidimos, lo importante era privilegiar ese interés nacional y de estado superior.

Lo importante es tan importante en este caso, que nos permitió a todos dejar de lado esos intereses y esas aspiraciones legítimas para poder concurrir a esta convocatoria.

Ojalá que podamos llevar a buen fin este Periodo Extraordinario, no solo desde el Senado de la República, sino en la Cámara de Diputados.

Ojalá que ese espíritu de construcción con visión de Estado, de dejar de lado los intereses legítimos, insisto, de grupos, de partidos o de visiones, queden por el momento de lado.

Ya habrá tiempo de retomar eso, ya habrá tiempo de volvernos a encontrar en la lucha electoral y política cotidiana.

Hoy es tiempo de pensar en México y de darle al Tratado comercial con América del Norte, al Presidente de la República como representante de todos los mexicanos, pero más aún, a los y las mexicanas, la posibilidad de verdaderamente detonar el potencial que tiene el T-MEC, para que podamos reactivar nuestra economía, para generar empleo, para atraer inversión, pero lo más importante, para que haya más bienestar en las familias de México. Esa es la responsabilidad que tenemos.

Aprobando esta convocatoria vamos a dar un paso. Ojalá podamos todos, insisto, dejar de lado nuestras aspiraciones y nuestras diferencias, para una vez más, privilegiar lo que nos debe unir, el interés superior de México.

Muchas gracias.

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