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del GPPRI

Con su permiso, presidenta.

Compañeras y compañeros.

Las repúblicas fuertes no solo se construyen con leyes, con tratados o con reglamentos, también necesitan de prácticas y de formas democráticas que fomenten la responsabilidad, el diálogo, el debate plural y la rendición de cuentas.

La democracia que queremos consolidar, sin duda, tiene una dimensión jurídica e institucional, pero también conlleva una parte social y cultural.

En todas las democracias consolidadas del mundo, observamos tradiciones de carácter republicano, donde hay un ejercicio legítimo de poder, acompañado también de un ejercicio de contrapoder, igualmente válido y legítimo.

Como ejemplo, podemos mencionar el discurso de la Corona del Reino Unido hacia el Parlamento, donde por única ocasión conviven la monarquía, la casa de los comunes y la cámara de los lores.

O el debate anual sobre el estado de la Nación, donde el presidente del gobierno español presenta y defiende sus acciones frente a los distintos grupos parlamentarios que componen el Congreso de los Diputados.

Si bien dicho debate no está regulado en la Constitución, éste se ha arraigado como una sólida práctica parlamentaria que los medios y la ciudadanía esperan de su clase política.

Por eso, el senador Miguel Ángel Osorio Chong y la de la voz creemos que es momento de que México retome esa tradición republicana y plasme en su texto constitucional un modelo de informe de gobierno acorde a nuestra realidad democrática y plural.

No tenemos la intención de volver al día del Presidente, sino de transitar a un modelo donde el Ejecutivo acuda a rendir su informe frente a la soberanía parlamentaria y a dialogar con los distintos sectores sociales representados en las Cámaras.

Proponemos más bien, recuperar la tradición histórica, presente desde la Constitución del 24, del Informe Anual de Gobierno, pero también proponemos su modernización con base en las mejores prácticas de la actualidad.

Presentamos ante esta Asamblea una iniciativa de reforma al artículo 69 constitucional a fin de avanzar en tres grandes ejes rectores:

Primero, traer de vuelta al Presidente de la República al recinto parlamentario, con el objeto de que mediante un mensaje a la nación, ante la representación de la ciudadanía en el Congreso, informe tanto de la situación del país, como de su agenda legislativa, toda vez que las y los legisladores conozcan la agenda del Presidente, será posible hacer un mejor ejercicio de planeación legislativa, un principio fundamental para nuestro país y también para el orden y los mejores trabajos del Congreso.

En segundo lugar, establecer de manera legal la participación respetuosa y sustanciosa de la pluralidad política representada en el Parlamento, después del mensaje presidencial, a fin de que el primer mandatario pueda escuchar los distintos puntos de vista del país que gobierna.

Y tercero, establecer la participación suprapartidaria de la presidencia del Congreso de la Unión.

En resumen, esta iniciativa trata de dar forma a una Sesión específica del Congreso General cuyo objetivo sea lograr un diálogo político de altura y de contenido entre dos Poderes de la Unión, pero también dar pie a una nueva tradición republicana.

Compañeras y compañeros, nuestro marco jurídico contempla un conjunto de controles parlamentarios, que buscan, además, fomentar un diálogo fluido y de sustancia entre Poderes, como las preguntas por escrito, las comparecencias de los Secretarios o la Cuenta Pública, controles y mecanismos que por cierto, deben vigorizarse.

Pero falta agregarle uno, un Informe de Gobierno a la altura de la democracia que buscamos consolidar.

Desde luego que no somos ajenos a las razones que llevaron a configurar el modelo actual del Informe de Gobierno y nos hacemos cargo con altura de miras de la responsabilidad que todos compartimos.

No obstante, creemos que ya llegó el momento de intercambiar la comodidad política por la responsabilidad republicana y de entender que el Informe de Gobierno debe ser y será lo que los legisladores queremos que sea.

Si queremos convertir este ejercicio en un nuevo día del presidente, eso es lo que va a ser.

Si queremos convertirlo en un espacio donde reinen la estridencia, los insultos, o las tomas de tribuna, eso es lo que va a ser.

Pero si queremos convertir el Informe de Gobierno en un día de democracia parlamentaria, del republicanismo mexicano y del control ciudadano del poder, de nosotros depende hacer una buena reforma constitucional que fomente el diálogo entre Poderes, y una nueva tradición republicana.

Quienes suscribimos esta iniciativa, estamos convencidos que se puede avanzar en esta tarea pendiente de nuestro país, y también confiamos en que estaremos dando un nuevo paso hacia adelante en nuestra convivencia política.

Ojalá puedan apoyar esta iniciativa.

Muchas gracias.

 

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