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del GPPRI

Con el permiso de la presidencia.

Señoras y señores legisladores.

La Comisión Permanente está muy lejos de ser una simple instancia constitucional para convocar a sesiones extraordinarias de las Cámaras del Congreso de la Unión.

Tampoco es un mero órgano para dar trámite a los asuntos legislativos, mientras el Parlamento se encuentra en receso.

Por el contrario, aunque esta Soberanía solo se reúne entre marzo y agosto, o bien entre diciembre y enero, durante los recesos conformamos la representación misma del Poder Legislativo del Estado mexicano.

Es cierto, la Comisión Permanente no tiene facultad de legislar, pero sí comparte con ambas Cámaras del Congreso, funciones parlamentarias que ahora más que nunca adquieren una relevancia de primer orden de cara al momento crítico que enfrentamos ante la emergencia sanitaria, pero también ante la emergencia económica y la de seguridad que enfrenta el país.

Nuestra tarea entonces no es meramente formal, instrumental, ni mucho menos testimonial.

Si bien no venimos aquí para deliberar y votar nuevas leyes, cada uno de nosotros ejerce la representación política de las y los mexicanos de cada localidad y de cada entidad federativa.

Si bien nuestra función en el órgano revisor de la Constitución es declarar cuando ésta ha sido modificada, nos convoca también la responsabilidad de garantizar el equilibrio de Poderes consagrado en ella, y contribuir al control de la gestión gubernamental.

Y si bien en este espacio no nos compete resolver sobre asignaciones presupuestales o aprobación de Tratado, sí tenemos la encomienda de ser una verdadera Asamblea democrática para deliberar los temas que demanda la ciudadanía.

La esencia política de la Comisión Permanente es el ejercicio de las funciones representativa y deliberativa de la pluralidad política de la nación, esta última, la deliberativa, hoy en parte conculcada.

Me dirijo en esta ocasión a ustedes en calidad de presidenta de la Segunda Comisión de Trabajo de la Comisión Permanente para Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Educación Pública.

Compañeras y compañeros, las condiciones derivadas de la emergencia sanitaria han afectado el funcionamiento normal e idóneo de la Comisión Permanente.

Las sesiones celebradas han sido a distancia y excepcionalmente presenciales para adoptar convocatoria a sesiones extraordinarias.

Entendemos la preocupación de la Mesa Directiva por atender las recomendaciones de la autoridad sanitaria para reducir los riesgos de contagio.

Sin embargo, ello ha afectado el desarrollo de las funciones esenciales de este órgano.

En términos remediales a la parálisis inducida, reconocemos el acuerdo adoptado a propuesta de la Mesa Directiva para desahogar las proposiciones con punto de acuerdo que se nos han turnado, sobre la base de proponer resolutivos de consenso entre las fuerzas políticas representadas en las comisiones de trabajo.

A la fecha, la Mesa Directiva ha turnado a la Segunda Comisión, un total de 470 asuntos para su dictamen, incluidos 61 asuntos remitidos apenas hace unos días, el viernes pasado.

Con base en un esfuerzo de trabajo y concertación para articular propuestas de consenso, la Junta Directiva logró agrupar 185 proposiciones en un total de 32 dictámenes que fueron aprobados por consenso por parte de las y los integrantes de la Segunda Comisión, quiero reconocer a estos integrantes por su ánimo constructivo y por su convicción de arribar a estos consensos.

Quiero agradecer también a los equipos técnicos por el esfuerzo realizado para construir los dictámenes que hoy ponemos a su consideración, y también aquellos proyectos que no lograron el consenso y que continúan analizándose en la Comisión, con base en las consideraciones de quienes debemos aprobarlos.

Porque también hay asuntos de gran interés nacional o de preocupación de sectores de la sociedad, que precisamente por la metodología establecida, no han logrado en esta ocasión llegar a este Pleno para su debate, limitándose así nuestra función deliberativa.

Hay que decirlo, es propio de un espacio verdaderamente democrático escuchar todas las voces y dar cabida a todas las visiones, aún cuando ello implique la aprobación de dictámenes por simple mayoría, y no por consenso.

Con ánimo constructivo nos esforzamos para incluir el mayor número posible de proposiciones e incorporarlas en documentos sólidos que recogen la visión y las consideraciones de la pluralidad que da forma a nuestro Parlamento.

Es de celebrarse la voluntad política que permitió construir estos consensos. Sin embargo, debo insistir, hay temas de primer orden que han quedado fuera de la discusión en este Pleno, a causa de la rigidez de un método de trabajo que casi naturalmente excluye los asuntos que no cuentan con el respaldo del grupo mayoritario, lo que conculca el derecho de la minoría a disentir y a manifestarse en contra.

Pero también limita nuestro derecho, de quienes integramos la minoría, de presentar, debatir, argumentar y defender nuestros puntos de vista, tal es el caso, por ejemplo, de las proposiciones con punto de acuerdo que urgen al gobierno federal a realizar pruebas masivas de covid-19, o los planteamientos para establecer medidas específicas de apoyo a las personas que han perdido su empleo o han visto disminuidos sus ingresos por causa de la pandemia.

También es el caso de las proposiciones que solicitan brindar acompañamiento jurídico a nuestros connacionales fuera de México.

Y tampoco hemos podido resolver en consenso, las legítimas solicitudes para celebrar reuniones de trabajo con quienes tienen cargos públicos (…)

(…) hablar brevemente sobre los 32 dictámenes que ya han sido leídos por la secretaría de la Mesa Directiva, sin demérito de la importancia de todos los asuntos dictaminados por la Segunda Comisión, entre los 32 dictámenes que habremos de votar, solo haré énfasis en algunos que se distinguen por la integralidad de su contenido al sintetizar distintas propuestas en un solo pronunciamiento.

En materia de educación, destaco por la amplitud de sus alcances, el que reconoce las autoridades educativas federal y estatales por el Programa Aprende en Casa, instrumentado ante la suspensión de clases derivada de la pandemia, al tiempo que las exhorta a fortalecer los programas de educación a distancia y coordinadas con las instancias correspondientes, promover la colaboración con el sector privado y la sociedad civil para ampliar la cobertura de estos programas a través de herramientas como la televisión y el internet, así como a garantizar la inclusión de las personas con discapacidad en la oferta educativa a distancia y velar por la seguridad y la salud mental de las y los alumnos, entre otras legítimas solicitudes.

O al que exhorta a las autoridades educativas y de salud a fortalecer las campañas sobre activación física y alimentación saludable para prevenir enfermedades crónicas.

En los dictámenes relativos a temas de salud, destacan los que exhortan a las autoridades sanitarias de los órdenes federal y estatal, a desarrollar las tareas preventivas y de atención ante los brotes de dengue y abastecer y garantizar la aplicación del cuadro básico de vacunación para enfermedades prevenibles para niñas y niños menores de cinco años o el que requiere el fortalecimiento de las campañas de difusión para promover la donación altruista de sangre en todo el país.

Y no puedo pasar por alto los dictámenes relacionados directamente con la contingencia sanitaria, como los que tiene por objeto solicitar el reforzamiento de las campañas informativas sobre el uso adecuado del cubre bocas en la población general.

El pronunciamiento para la plena inclusión de los pueblos indígenas y afrodescendientes en las campañas de prevención del covid-19, o el establecimiento de protocolos de investigación sobre el uso terapéutico del plasma proveniente de pacientes recuperados de covid-19, con el propósito de ampliar el uso correcto de este tratamiento.

Finalmente, hago mención especial de los pronunciamientos que versan sobre la urgente necesidad de brindar atención a grupos vulnerables como los menores y las mujeres víctimas de violencia familiar o la comunidad migrante.

No tengo tiempo suficiente para hacer descripción detallada de cada uno de los 32 dictámenes que contienen 185 puntos de acuerdo. Lamento que no sea el caso.

Pero tengo la plena confianza de que el consenso que se construyó en la Segunda Comisión será refrendando por este Pleno en su votación.

Tengan la confianza de que todos dictámenes sin excepción, obedecen al interés de poner por delante el respeto a los derechos humanos y garantizar mejores condiciones de vida para todas y para todos.

Honorable Asamblea, como integrantes de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, tenemos una responsabilidad constitucional, sí, pero también una responsabilidad de Estado.

Dar voz a las legítimas exigencias de quienes hoy padecen las consecuencias de la contingencia sanitaria, la crisis económica y social en el país, la responsabilidad de discutir sin reservas los temas de relevancia nacional, y la responsabilidad de evaluar el desempeño de los gobiernos en un momento en el que concentran y ejercer poderes extraordinarios para hacer frente a una emergencia sin precedentes.

Es precisamente esa responsabilidad la que nos reúne el día de hoy, para dar cauce a través de estos dictámenes a las proposiciones que han planteado las y los legisladores de todas las fuerzas políticas en el Congreso.

Pero esa misma responsabilidad implica garantizar que todas esas fuerzas políticas puedan expresarse sin limitaciones, lo cual en esta ocasión ha quedado como un gran pendiente.

Sé que todas y todos somos conscientes de la dimensión, la relevancia y las implicaciones de nuestra labor.

Hoy venimos a cumplir con ella, motivados por nuestras obligaciones representativas, pero también por nuestra convicción democrática, somos parte significativa de la pluralidad política que requiere deliberar y construir acuerdos para superar los grandísimos retos que tenemos hoy y tendremos en el futuro inmediato.

Muchas gracias, es cuanto.

 

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