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del GPPRI

Gracias presidenta.

Compañeras y compañeros.

Una vez más, la responsabilidad constitucional de esta Soberanía se ve reducida por una mayoría que antepone sus intereses político-electorales al interés nacional.

Una vez más, se acota el tema de la Agenda Política a una coyuntura particular, en lugar de atender de manera amplia e integral los retos que atraviesa nuestro país.

La problemática de seguridad que vive México y que sin duda duele a todas y a todos, no es exclusiva de una entidad federativa, ni de gobiernos emanados de un partido político u otro, es un problema estructural que requiere acciones concretas y de gran calado para poder hacerle frente y lograr superarla.

Por ello, desde el grupo parlamentario del PRI, llamamos nuevamente al grupo mayoritario a actuar con responsabilidad y visión de Estado, y hacer cumplir con la responsabilidad que la Constitución y el pueblo de México nos demandan.

La seguridad es uno de los temas que más preocupa a los mexicanos y que más debiera ocupar al gobierno sin duda. Sin seguridad no puede haber prosperidad ni bienestar.

Sin embargo, el gobierno y sus grupos parlamentarios en el Congreso, parecen estar más preocupados por otras cosas, celebran supuestos logros cuando la realidad indica que la situación lamentablemente está peor que nunca.

2019 fue el año con más homicidios en la historia del país; en 18 meses de este sexenio casi 60 mil muertes. Ni siquiera con el encierro han bajado los homicidios.

En marzo, abril y mayo los homicidios aumentaron respecto a enero y febrero.

El 7 de junio fue el día con más homicidios en esta administración, y en la última semana hubo seis ataques con más de 100 muertos en total, en estados de todos los colores y emanados de todos los partidos.

Y no se trata de politizar un tema tan importante, por el contrario, se trata de reconocer la gravedad del tema y de armar una estrategia conjunta, integral entre órdenes de gobierno, entre órganos del Estado, sumando a la sociedad civil.

Sabemos lo importante del tema, y hemos hecho propuestas, ustedes lo saben.

Aprobamos la Guardia Nacional Civil que necesitaba el país.

Por un lado, el gobierno insiste en que sea militar, y por el otro, la utiliza para contener la migración en lugar de apoyar a los estados más afectados por la violencia.

Hemos exigido más coordinación con y entre los estados y los municipios de todos los colores, algo que no ha habido, en ocasiones ni siquiera con los estados emanados del propio partido del gobierno.

E insistimos que la única vía de largo plazo para superar la violencia, es fortalecer las instituciones de seguridad locales, pero los recursos destinados a este objetivo han disminuido sistemáticamente desde que inició esta administración.

Reitero, no debemos politizar este tema, lo que debemos hacer es sumar, dar propuestas y que juntos encontremos las mejores soluciones.

Desde nuestra bancada, habíamos propuesto abordar en esta agenda política la visita oficial de trabajo del Presidente de la República a Estados Unidos.

Un acto que entraña un gran simbolismo para nuestra relación bilateral y para la integración regional con América del Norte.

También, nos parecía pertinente hablar de los riesgos que entraña esta visita y que han sido ampliamente señalados no solo por voces desde el Congreso, sino desde la misma sociedad, incluso desde el Congreso de Estados Unidos.

Y entendemos cabalmente que esta decisión se enmarca en las facultades que tiene el Presidente de la República de conducción de la política exterior, lo entendemos, pero no podemos obviar el contexto político en el que se da esta visita.

Ojalá que la visita signifique que ha abandonado el titular del Ejecutivo su obstinación de no salir al exterior, y no porque la Cancillería no haya estado permanentemente activa en el mundo y en los foros multilaterales, pero es que nada sustituye la intervención personal del Presidente de la República para construir relaciones de confianza con sus pares del mundo, para explicar su proyecto nacional y para generar certidumbre también en nuestros socios comerciales.

Hoy, el Presidente y su comitiva se encuentran ya en Washington, estamos ciertos de que todos queremos que la visita salga bien, porque está representándonos a todos, es el Presidente de México.

No vamos a abundar en los riesgos políticos de viajar a Estados Unidos en este momento, ya lo hemos señalado, y seguramente si la mayoría así lo decide, la semana entrante tendremos oportunidad de hacerlo con profundidad.

Pero no podemos dejar de advertir ante el interés tan grande que hoy se deja ver por la mayoría y sus aliados en materia de seguridad en esta Sesión, que el desarrollo de la visita también tendría el potencial de traducirse en compromisos concretos, justamente para atacar esta seguridad, este problema de seguridad que a todos nos aqueja.

De otra manera se corre el riesgo de que la primera visita del Presidente al exterior sea por decir lo menos, únicamente testimonial.

Si hablamos de seguridad, tendríamos que estar discutiendo cómo el Ejecutivo puede fortalecer las acciones bilaterales para el combate al tráfico de armas desde Estados Unidos a nuestro país.

O cómo fortalecer la lucha contra el crimen organizado trasnacional, o cómo asegurar el respeto pleno a los derechos humanos de las personas migrantes. Temas que sin duda deberían estar en el centro de la agenda de una visita oficial estratégica y alineada con los intereses nacionales.

Si el motivo de la visita está acotada a celebrar la entrada en vigor del T-MEC, entonces tendríamos que esperar que esta visita se traduzca en medidas concretas para la incorporación de las pequeñas y medianas empresas a las cadenas regionales de valor, a la implementación de las nuevas medidas para facilitar el comercio, para asegurar entendimientos que prevengan posibles medidas proteccionistas en materia agrícola, por ejemplo.

O para darle certidumbre a los inversionistas del sector energético, por citar un ejemplo, de que nuestro gobierno va a cumplir con los compromisos internacionales, que va a cumplir con las disposiciones del T-MEC, y que aquí la inversión es bienvenida porque se respetan las reglas.

Compañeras y compañeros, a la luz de que con el peso de la aritmética de la mayoría y sus aliados se busca silenciar el debate serio y de altura que este Recinto nos demanda para atender los grandes problemas nacionales, desde el grupo parlamentario del PRI nos oponemos a convalidad estas acciones.

Si la mayoría quiere debatir la situación concreta que atraviesa una entidad federativa, nos parece que lo mejor, lo más democrático y lo congruente, es el tiempo que nos reste, cederlo a la voz del grupo político del cual el gobierno de esa entidad emana, para que responda a estos señalamientos parciales, chiquitos y de corta visión.

Este Congreso de la Unión no puede, ni debe ser ciego, ni sordo a la crisis sin precedentes que atraviesa nuestro país en todos los ámbitos, incluido el de seguridad.

Démosle la atención debida, porque así lo demanda México y porque es nuestra responsabilidad.

Muchas gracias.

 

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