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del GPPRI

Con su permiso, presidenta.

Saludo a mis compañeras y compañeros senadores.

Que quede claro: en el PRI estamos convencidos de las enormes ventajas del libre comercio para la prosperidad de nuestro país.

A 25 años de la entrada en vigor del TLC original, el comercio en América del Norte ha crecido 600 por ciento, pasando de 120 mil millones de dólares, a 900 mil millones de dólares.

Nuestra economía completa, es 75 por ciento más grande; la inversión extranjera directa pasó de mil 200 a 31 mil millones de dólares anuales, y el comercio de México se ha cuadriplicado.

Lo anterior ha contribuido a que entre 2000 y 2018, 37 millones de personas que antes no contaban con acceso a servicios de salud, hoy sí los tengan, así como que 25 millones de mexicanos ya cuenten con de drenaje; 11 millones ya tengan acceso al agua que no la tenían, y más de 10 millones que no tenían acceso a electricidad, ya la tengan.

Aún nos hace falta mucho para abatir la inaceptable condición de pobreza; abatir las carencias sociales, la falta de oportunidades y la inequidad, así como generar prosperidad en nuestro país.

En este contexto, el TLC ha sido positivo para México, pero además, si algo necesita nuestro país hoy día, es certidumbre, esa certidumbre que se ha venido esfumando el último año con decisiones como la cancelación del aeropuerto, y el cancelar o poner en riesgo la inversión privada nacional y extranjera en el sector energético, principalmente en PEMEX.

Esta certidumbre que está más baja que en muchos años, y que les ha costado a las familias mexicanas, va a ser menor, si se ratifica pronto el T-MEC por los tres países, reiteramos, los tres países, con uno solo no basta.

Ni tampoco va a bastar por sí solo el T-MEC para acabar con la incertidumbre respecto de nuestra economía. Es un paso muy, pero muy importante, pero no suficiente. La incertidumbre hoy es profunda, y les ha costado a las familias mexicanas.

Ahí están los que han perdido su empleo, los que no encuentran uno; las empresas grandes, chicas y medianas vendiendo menos que antes, y en general, una buena apretada de cinturón.

Y esa apretada del cinturón es la diferencia, entre haber crecido el prometido que se esperaba, 2.5 por ciento, y estar creciendo lo que realmente se está creciendo hoy, que es cero por ciento.

La famosa macroeconomía, sí acaba afectando a los ingresos de las familias y de las empresas mexicanas.

Y ya que con este debate estamos cerrando el año, sí quisiéramos destacar amigos, que nosotros no estamos cambiando de principios. Seremos congruentes; seremos consistentes, porque estamos a favor de México.

Desde hace 25 años hemos apoyado el libre comercio que genera empleos y nos hace más competitivos. Y hoy no será la excepción. Nos congratulamos, como mexicanos, que se haya llegado a un acuerdo para tener un Tratado con modificaciones.

Recordemos que el TLC estuvo en numerosas ocasiones en riesgo, y que su cancelación hubiera generado un enorme, enorme impacto negativo para la economía mexicana.

¿Es mejor tener T-MEC que no tenerlo? Sin duda.

¿Seremos responsables y tendremos altura de miras? Desde luego que sí.

Pero ello no quita, que pongamos los puntos sobre las íes y destaquemos las siguientes preocupaciones para que en 6 meses que comiencen las primeras denuncias en contra de los compromisos laborales o ambientales, o en 7 años que entre en vigor la nueva regla de origen del acero, no nos digan que no lo identificamos.

Preocupa que se llamen como se llamen, en este caso panelistas laborales, tengan la facultad de revisión en nuestro país.

No podemos tapar el sol con un dedo, en la práctica cada país pondrá a su panelista, porque cada país escogerá su opción A, su opción A y su opción A; aunque el otro país lo vaya a escoger de manera cruzada.

Y ese panelista, aunque se quiera decir que no es una autoridad de otro país, sino un panelista internacional, va a acabar siendo un ciudadano de nuestro socio comercial con facultades de revisión en México.

Preocupa también, que al amparo de posibles actos, por ejemplo de violencia en un centro de trabajo, que no seamos ingenuos, pueden ser provocados, haya implicaciones de sanción, estén vinculadas al comercio Internacional o no.

Esto, en la práctica va a significar que se va a vigilar, desde otro país, el cumplimiento de nuestras leyes laborales, aún no estando vinculadas a los temas del Tratado.

Preocupa también, que haya un doble rasero para solución de controversias, el fast track , o sea, el “rapidito”, para la toma de decisiones que interesaba más a Estados Unidos, que era el tema laboral, y el otro, si bien robustecido de manera importante para que ahora funcione, que será el más lento, y no fast track, que es el de los temas que interesaban a México, por ejemplo el agropecuario, el automotriz, o el de dumping.

Por todo lo señalado en anterioridad, propondremos la creación en este Senado de la República, de una Comisión Especial de Seguimiento a la Instrumentación del T-MEC, a fin de proteger de manera puntual y amplia, los derechos de los trabajadores mexicanos y la competitividad de las empresas de nuestro país.

Finalmente, no podemos dejar de realizar dos reflexiones centrales:

Primera, y ya lo comentamos exhaustivamente en las sesiones de ayer y de hoy de Comisiones Unidas, existen extraordinarias áreas de oportunidad en el proceso legislativo.

En síntesis, deseamos haber sido informados, aunque fuera de manera general que estaba en curso un nuevo modelo de negociación; haber tenido el texto al mismo tiempo que nuestras contrapartes de Estados Unidos y Canadá; y no haber sido informados hace tan solo unas horas, que además del Protocolo Modificatorio, se habían negociado dos acuerdos paralelos.

Segunda, expresamos nuestro mayor reconocimiento al logro de un Tratado y de su Protocolo Modificatorio, que desde la perspectiva mexicana, se abordó como un tema de Estado, que incluso trascendió administraciones. Felicitamos y reconocemos a todos, a todos quienes participaron en el proceso de negociación del Tratado como de su Protocolo Modificatorio.

Si bien tenemos preocupaciones específicas que ya he establecido, estamos absolutamente ciertos de que una vez que este instrumento entre en vigor, México tendrá posibilidades de más certidumbre, más inversión, más competitividad, más empleos y en una palabra, de más prosperidad.

Pero esto no sucederá de la noche a la mañana, y no sucederá solo con el T-MEC, necesitamos trabajar juntos para comenzar una ruta de crecimiento económico; de incentivos a la inversión nacional y extranjera; de creación de más y mejores empleos, y de igualdad de oportunidades.

Este Tratado, compañeras y compañeros, debe ser un ejemplo de que en nuestro país podemos estar unidos, tener objetivos comunes, llegar a buen puerto conjunto. México, es primero.

Muchas gracias.

 

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