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del GPPRI

Con su permiso, presidenta, pero además agradecida por el apoyo que nos dio para esta iniciativa.

 

Buenas tardes compañeras y compañeros.

 

Vengo a presentarles este punto de acuerdo de urgente resolución, a nombre de mis compañeras senadoras Patricia Mercado, Alejandra Lagunes, Indira Kempis, Kenia López, Malú Micher, Nancy de la Sierra, Verónica Delgadillo, Claudia Ruiz Massieu, y del mío propio.

 

Hoy se ha hablado aquí de los derechos de las mujeres, de la urgencia de acabar con la violencia de género. También debemos de acabar con la inequidad.

 

La verdadera igualdad llegará hasta que todas y todos ejerzamos plenamente nuestros derechos políticos, económicos y sociales.

 

Quizá una de las violencias más comunes y más invisibles contra las mujeres, es la violencia económica, esa que no reconoce el trabajo del hogar remunerado, y no remunerado, la que tiene millones de mujeres en trabajos precarios informales, la que paga en México 34 por ciento en promedio menos a las mujeres por trabajo igual.

 

La brecha salarial de género es justamente la diferencia entre el salario de los hombres y las mujeres por el mismo trabajo.

 

Se trata de una de las grandes barreras para la igualdad de género, junto con el reparto desigual del trabajo no remunerado que lo realizan las mujeres en 75 por ciento, y la violencia contra las mujeres en centros y ámbitos laborales.

 

A nivel mundial, la brecha salarial entre mujeres y hombres es de 20 por ciento, y según el Foro Económico Mundial, al paso que vamos, tardaría 200 años en cerrarse.

 

En México, el trabajo no remunerado en 2018 representó 5.5 billones de pesos, que equivalen a un cuarto, a 25 puntos del PIB.

 

La brecha salarial solamente en el sector formal es de 15 por ciento, y en el informal, de casi 50 por ciento.

 

Tomando en cuenta que dos terceras partes de las mujeres que trabajan en nuestro país lo hace en el sector informal, la desigualdad se acentúa aún más, incluso por encima de las que existen en otros países, por ejemplo, El Salvador, Guatemala u Honduras.

 

Para acabar con las injusticias laborales y la desigualdad económica, mis compañeras senadoras y yo, elaboramos el punto de acuerdo con urgente resolución, a fin de que se garantice en nuestro país el principio de igualdad de remuneración para el trabajo de igual valor en los términos establecidos por la Organización Internacional del Trabajo, y de acuerdo a los mejores estándares internacionales.

 

Asimismo, exhortamos respetuosamente a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y a los Poderes ejecutivos de las entidades federativas, para que garanticen salario igual a trabajo igual, basado en factores objetivos y medibles.

 

Muchas gracias compañeros.

 

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