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del GPPRI

Con su venia, presidente.

Según datos del Inegi, la conducta suicida es la segunda causa de muerte en adolescentes de 15 a 19 años. Por esta razón, es que en julio del año pasado dimos un paso más en materia de salud mental al aprobar una propuesta realizada por la Senadora Mónica Fernández y su servidora para considerar la prevención y control del suicidio como materia de salubridad general.

El día de hoy, en aras de consolidar dicha reforma, junto a la Senadora Josefina Vázquez Mota, presento la siguiente iniciativa para incorporar a la Ley General de Salud la promoción de campañas de sensibilización para concientizar a la población sobre los factores de riesgo de la violencia autoinfligida, así como para informar sobre sus consecuencias y grado de afectación.

Ese tipo de violencia es la que una persona realiza contra sí misma, abarcando desde pequeñas lesiones en el cuerpo hasta el suicidio consumado.

Las autolesiones se han incrementado en los últimos años, sobre todo en adolescentes, para calmar su ansiedad, generalmente ocasionado por abuso sexual, físico o emocional, bullying, rechazo, violencia familiar, trastorno de estrés o depresión, por mencionar algunos.

En la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, observó que las y los adolescentes son el grupo más afectado, lo que maximiza el uso de sustancias y trastornos afectivos. Sin embargo, en México no hay estadísticas oficiales sobre la incidencia del automaltrato, dado que la mayoría de las personas ocultan sus heridas por temor a ser cuestionados.

La estrecha relación entre las lesiones autoinfligidas, los síndromes y las enfermedades mentales, hacen un llamado urgente a las autoridades de salud a diseñar programas para prevenir y tratar este problema, ya que hasta el momento las acciones se han enfocado hacia el suicidio, dejando de lado el automaltrato.

No todo daño intencional busca causar la muerte y, a su vez, las cifras oficiales dan cuenta que por cada muerte se han dado 20 intentos de suicidio.

En tiempos de pandemia los problemas de salud mental son más comunes de lo que parecen, ya que los momentos de crisis financiera, violencia familiar, pérdida de seres queridos u otros factores contribuyen a esta conducta.

La juventud mexicana representa cerca de un tercio de la población en nuestro país, la implementación de políticas públicas de detección oportuna permitirá realizar intervenciones psicoterapéuticas para disminuir la prevalencia de autolesiones sin intención suicida.

De esta manera, además de mejorar las condiciones de vida, estaremos abonando a su íntegro desarrollo y a la protección de los derechos humanos.

Con la aprobación de esta iniciativa se cumple el objetivo número tres de la Agenda 2030 de la ONU, relativo a la salud y bienestar, ya que al incorporarse la violencia autoinfligida a la Ley General de Salud como uno de los padecimientos que deben ser considerados como de salubridad general, permitirá que este tipo de conducta sea prevenida y tratada mediante una atención adecuada.

Es cuanto, presidente.

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