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del GPPRI

Muchísimas gracias.

Buenas tardes a todas y a todos.

Se trata de un teme que no tiene que ver con ideologías partidistas, sino con conocimiento y fortalezas, porque garantizar el derecho a la salud es una tarea compleja que exige la capacidad y el rigor para generar entornos sanos y, en última instancia para prevenir la propagación de enfermedades, desde la Polio, el Sarampión, el Virus H1N1, hasta el Covid-19. De eso se trata el control de riesgos sanitarios, de evitar daños a la población o el consumo de bienes y servicios, de verificar la calidad de salud y de certificar la higiene de los espacios públicos y laborales.

Me refiero, por ejemplo, a que un medicamento o una vacuna cumpla con las especificaciones clínicas para tratar un padecimiento sin efectos secundarios, a que la atención y los servicios hospitalarios respeten los estándares de calidad, a que algún alimento no contenga ingredientes tóxicos o dañinos o algún establecimiento respete la normatividad de venta y control de tabaco y de alcohol. En todo esto radica la labora e importancia de la Cofepris.

Por eso preocupa el debilitamiento que esta institución ha sufrido en los últimos tiempos, del 18 al 20 perdió 130 millones de pesos de su presupuesto y, de por sí un presupuesto insuficiente, además el despido de trabajadores con perfil técnico detuvo las importaciones y certificación de sus medicamentos y generó desabasto.

Y apenas hace unos meses el gobierno anunció la decisión de adscribirla a la subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, una decisión cuestionable que atenta contra su autonomía y que, de acuerdo a especialistas, pone en riesgo la certificación por parte de la OMS.

Por todo esto, en un ánimo constructivo, presento a ustedes una iniciativa de reserva a la Ley General de Salud y otros ordenamientos relacionados para fortalecer a la Cofepris.

Esta iniciativa busca convertir a la Comisión en una agencia descentralizada de la Secretaría de Salud; adecuarla a las mejores prácticas internacionales para hacerla más eficiente; otorgarle autonomía administrativa, técnica, operativa y presupuestal; dotarla de las herramientas necesarias para facilitar la colaboración con sus equivalentes en otros países; crear nuevos mecanismos de rendición de cuentas y transparentar su trabajo; además, garantizar en la ley que el rigor científico, la seguridad de los pacientes y la salud de los ciudadanos prevalezca sobre otras consideraciones.

Se trata de asegurar que todos los medicamentos y vacunas, incluyendo la de Covid-19, ya en puerta, cumpla los procesos de aprobación necesarios de evadir conflictos de intereses al ser la misma autoridad quien regula y quien compra los medicamentos, las medicinas, y de asegurar la imparcialidad y la certificación de hospitales y centros de salud públicos.

No es una cosa menor, estamos hablando de la regulación de cerca del 14 % del PIB nacional, de la certificación de los alimentos y medicinas que se consumen en México y en muchos otros países, y de la vigilancia de buena parte de las importaciones y exportaciones de la décimo quinta economía más grande del mundo, la nuestra.

En suma, de construir una agencia federal de regulación sobre riesgos sanitarios que esté a la altura de los nuevos desafíos.

Compañeras y compañeros:

En materia de salud debemos de poner la ciencia y la técnica, antes que las ideologías partidistas.

Hoy, la elección política que debemos hacer es la de priorizar la atención de la pandemia y la de consolidar una agencia reguladora que actúe con visión de Estado por encima de consideraciones de gobierno.

Por eso, someto ante ustedes esta iniciativa y los invito a todas y a todos a sumarse.

Por su atención, muchas gracias.

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