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del GPPRI

Con su permiso, señor presidente.

Compañeras y compañeros legisladores.

La salud, como todos sabemos, es un derecho fundamental, así lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y nuestra Constitución Política en su artículo cuarto.

Lo es porque el goce de un nivel de salud adecuado es una condición necesaria para el ejercicio pleno de otros derechos, desde la educación y el trabajo hasta la libre asociación y la participación política.

Por ello, una de las obligaciones más importantes de cualquier Estado es garantizar el acceso oportuno y adecuado a servicios sanitarios de calidad.

En nuestro país históricamente se han hecho esfuerzos importantes para cumplir con esta tarea.

El IMSS, el ISSSTE, los grandes hospitales e institutos de salud pública, el Seguro Popular, los hospitales de PEMEX, SEDENA y de la SEMAR, y otros a nivel local, son una parte de la amplia estructura institucional de salud pública del nuestro país.

Una estructura a la que está afiliado prácticamente el 80 por ciento de las y los mexicanos, y que por esta razón exige que el Estado impulse acciones y políticas para mantener su buen funcionamiento, y garantizar que la población pueda hacer valer este derecho fundamental.

No obstante, es preocupante que el actual gobierno no le esté dando a este tema la importancia que amerita, porque más allá de rezagos estructurales que se tienen que corregir; lo cierto es que hoy el sistema de salud mexicano está en crisis.

Una crisis que se explica por una serie de decisiones equivocadas del gobierno de la República, por una austeridad mal entendida, mal planeada y mal aplicada, y porque simple y sencillamente la salud de los mexicanos parece no ser relevante en los planes de este gobierno. 

Hay que ser claros, esta crisis no es de la semana pasada, es algo que se ha venido gestando desde la aprobación del presupuesto, y así lo han señalado durante meses doctores, profesionales de enfermería, expertos, pacientes, y solo para un ejemplo, basta ver las redes sociales diariamente.

Todas y todos ellos, han señalado los problemas que enfrenta nuestro sistema de salud, por ejemplo, el desabasto de medicamentos en los hospitales públicos. Algo que el gobierno negó en repetidas ocasiones, pero que eventualmente tuvo que reconocer.

Lo mismo, el despido de más de 10 mil funcionarios del sector salud, incluyendo personal médico y de enfermería; con lo cual se ha reducido las capacidades de atención de enfermos.

También la falta de servicios de anestesia, insumos y enseres clínicos, necesarios para el óptimo funcionamiento de los hospitales públicos, o el recorte de dos mil 400 millones de pesos a la Secretaría de Salud, así como a institutos nacionales y hospitales de alta especialidad.

Una decisión inhumana e irresponsable, que no paró ahí, ya que de manera inexplicable, Hacienda retrasó por semanas la entrega del presupuesto ya asignado y etiquetado, y no fue, sino gracias a la presión del personal de los hospitales y de muchos legisladores, de la pluralidad política que vivimos en este Senado de la República, que este fin de semana, entrecomillas, se descongelaron.

En ello, reconozco a mi compañera senadora Sylvana Beltrones, cuya intervención fue clave para que estos recursos se liberaran, y quiero ser claro, esto no es una concesión del gobierno, es un cumplimiento de una obligación y la corrección parcial de un error, y un error grave que no debería de haber pasado.

Compañeras y compañeros, las políticas de este gobierno han puesto en riesgo la vida de millones de mexicanas y mexicanos que no pueden ser operados, que no reciben los medicamentos necesarios para llevar sus tratamientos, pacientes que esperan en pasillos para ser atendidos, o que tienen que recurrir a clínicas privadas, ocasionándoles un mayor gasto.

Por todo esto, propongo a nombre de mi grupo parlamentario, que se cite a comparecer de manera urgente ante esta Comisión Permanente, al Secretario, como ya lo hemos solicitado, y particularmente a la Oficial Mayor de Hacienda, así como al titular de la Secretaría de Salud.

Que el Secretario de Hacienda, y por supuesto nos explique por qué el gobierno le recorta 87 millones al Instituto Nacional de Pediatría, 44 millones al de Cardiología, 47 millones al de Cancerología y 83 millones al de Nutrición; pero gasta 350 millones en un capricho beisbolero.

Por qué decidieron recortar los recursos para pagar a médicos, enfermeros y residentes, pero no dudan en gastar miles de millones en programas clientelares.

Por qué redujeron el presupuesto para el avance de obras hospitalarias, pero quieren construir un Tren Maya que ya cuesta 7 veces más de lo que prometieron o una refinería que no será redituable, entre otros ejemplos que ustedes conocen.

Que la Oficial Mayor nos explique por qué no se actuó con oportunidad para garantizar el abasto de medicamentos, y que el titular de Salud, nos explique por qué no dijo nada frente a los recortes, la congelación de los recursos y la crisis que se fue gestando en el sector de que es responsable.

Espero compañeras y compañeras, que este punto de acuerdo para llamar a rendir cuentas, cuente con el apoyo de todas y todos ustedes.

Los mexicanos merecen explicaciones, y nosotros, como sus representantes, tenemos la obligación de pedirlas al gobierno.

Y pido señor presidente, que este punto de acuerdo sea de urgente y obvia resolución.

Es cuanto, muchas gracias.

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