Medios

del GPPRI

 

Con su permiso, señor presidente.

Compañeras y compañeros.

Acudo a esta Tribuna con profunda tristeza por lo ocurrido el fin de semana en El Paso, Texas.

Desde el Grupo Parlamentario del PRI, expresamos nuestro más sentido pésame a los familiares de los fallecidos, y nuestra solidaridad a quienes resultaron heridos.

Este ataque artero y cobarde en contra de mexicanos y México-Americanos, es un crimen racial sin precedentes, como aquí se ha dicho.

Una tragedia que enluta a nuestros dos países, y particularmente a las comunidades de El Paso y Ciudad Juárez, dos ciudades que por años han sido ejemplo de integración, convivencia, y muestra de que son más las cosas que unen a nuestras naciones que las que nos dividen.

Por eso, es que esta tragedia es tan dolorosa.

Pero más allá de lamentar los hechos y acompañar a las víctimas; es importante que este Congreso señale sus motivaciones.

Desde hace varios años, en Estados Unidos los discursos de odio en contra de mexicanos, migrantes y otros grupos minoritarios han ido en franco crecimiento.

Entre ellos, se acusa a nuestros paisanos, y en no pocas ocasiones a todos los mexicanos de ser culpables de la falta de empleos, de cometer delitos, o de estar llevando a cabo una invasión, literalmente así se ha dicho.

Y lo más lamentable es que estos discursos han sido adoptados, y muchas veces promovidos por algunas de las figuras políticas más visibles de aquél país.

Hemos visto cómo hace de estos discursos su plataforma de campaña el actual presidente Trump, y cómo ha impuesto una política migratoria basada en estas visiones xenófobas.

Y hoy vemos, como gracias a la irresponsable política de armas de aquel país, un individuo inestable puede provocar, asesinar indiscriminadamente a mexicanos, inspirado en estos discursos de odio.

Por eso reitero, no basta con lamentar los hechos. Es necesario hacer una condena enérgica del racismo y la intolerancia, cada vez más crecientes en Estados Unidos, y exigir a todas las autoridades de aquél país, a tomar las medidas necesarias para que estos hechos no se vuelvan a repetir.

Y que parafraseando a Martin Luther King, dejen atrás las injusticias raciales para dar paso a la dignidad humana.

Compañeras y compañeros, sin duda esta tragedia nos llena de dolor, pero también debe dejarnos muchas lecciones.

La más importante sin duda, es que el odio mata.

Las palabras tienen consecuencias.

Y quienes somos demócratas, no podemos solapar los discursos que polarizan, descalifican o discriminan y mucho menos respaldar políticas inspiradas en ellos.

Por eso, todas las fuerzas políticas promover la tolerancia, dentro y fuera de nuestras fronteras, debe de ser una constante, y por supuesto hacer del respeto la piedra angular de nuestra democracia.

Muchas gracias y es cuanto, señor presidente.

 

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