Medios

del GPPRI

Con el permiso de la Presidencia.

Compañeras y compañeros Senadores:

En el Grupo Parlamentario del PRI vemos con mucha preocupación cómo el Gobierno de la República pretende atentar contra la educación, la autonomía universitaria y las universidades públicas.

La semana pasada se presentó una propuesta de reforma constitucional que pretende eliminar, de tajo, la autonomía universitaria del artículo tercero de nuestra Carta Magna.

Tratan de socavar el derecho al auto-gobierno para sujetar su administración al gobierno en turno. 

Tratan de erradicar la libre discusión de ideas. 

Tratan de eliminar la libertad de catedra e investigación, para someter el conocimiento al poder político.

Dijeron que había sido un “error de dedo”, y que lo corregirían.

Dijeron que la UNAM y la autonomía de las universidades serían prioridad del Gobierno de la República.

Eso yo lo escuché de manera permanente en campaña.

El paquete económico presentado el fin de semana demuestra lo contrario.

Es un total contrasentido, una contradicción, con la defensa que, apenas hace unos días, hicieron de su “error”.

Pretenden ahora recortar los recursos destinados a la investigación, la ciencia y la tecnología, pilares fundamentales del desarrollo y el progreso de la nación.

Afecta, por supuesto en la UNAM, el sistema de becas, educación media superior, superior y postgrado, y pretenden disminuir los recursos a prácticamente todas las instituciones públicas de educación superior.

Ya lo conocen, la UNAM, la UAM, el Politécnico y como lo he dicho las universidades estatales.

¿Acaso no se dan cuenta de que están afectando el futuro y la educación de millones de jóvenes?

Por supuesto que no estamos en contra de las 100 universidades que se han dicho, pero también no se pueden sustentar estas 100 universidades debilitando a nuestra Universidad Nacional Autónoma de México.

Nuestra institución universitaria más grande de América Latina, a la casa universitaria de más de 350 mil jóvenes mexicanos, a la casa de estudios donde han germinado los más grandes avances científicos y tecnológicos de nuestro país, al Alma Mater de nuestros tres premios Nobel.

Por supuesto que tampoco podemos dejar de decir que se ha disminuido notablemente el apoyo al campo, al fomento ganadero y se ha incrementado 58 por ciento más a la publicidad gubernamental.

Esto es inaceptable y no lo podemos permitir.

Además, como la misma universidad ha señalado, están poniendo en riesgo el adecuado funcionamiento de sus tareas de docencia, investigación y difusión de la cultura. 

Nuestra Universidad Nacional debe ser fortalecida, no disminuida.

Porque la UNAM es más que una institución académica, es uno de los proyectos sociales y educativos más importantes en la historia de nuestra nación.

Por eso, en el PRI hacemos un respetuoso pero urgente llamado a la Cámara de Diputados para revertir esta decisión, que busca vulnerar el trabajo de las instituciones públicas, y que atenta contra la educación superior.

Construir –como lo he dicho- nuevas universidades no debe ser a expensas de las que ya existen. Eso es un falso dilema, necesitamos fortalecerlas.

México necesita una UNAM fuerte. México necesita un IPN fuerte. Una UAM fuerte. Universidades públicas fuertes, plurales desde sus orígenes, con un debate importante en las universidades que enriquece a las nuevas generaciones.

Que cuenten con los recursos necesarios, por supuesto, para su labor. Que puedan atender a más jóvenes. Y que puedan formar más y mejores científicos, médicos, ingenieros, y, sobre todo, ciudadanos.

Respetemos el lema de nuestra universidad: “Por mi Raza Hablará el Espíritu”.

Es cuanto, presidenta.

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