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del GPPRI

Con su permiso, presidenta.

Con su permiso, estimados compañeros y compañeras Senadores.

Como si se tratara de El Quijote, pero sin esa nobleza, el gobierno busca enemigos.

Nadie está pidiendo la remoción del Presidente, pero hay un imaginario a donde todo el colectivo tiene que ir para apoyar al Presidente. ¿De quién? De nadie, pero hay que apoyar al Presidente.

Y como si fuera parte de la literatura, de las novelas rosa o de una teleserie, imagínense este diálogo: “Godínez, no veo en sus redes el apoyo a nuestro jefe máximo, ¿qué pasa con usted, no sabe que él encarna a la nación? Le recuerdo, Godínez, que este es un esfuerzo conjunto, ojalá que pronto veamos en su Facebook, en su Instagram, el apoyo decidido a las causas de nuestro movimiento”.

No, amigos, para fundamentar una excepción, como lo sería una interpretación legal, tendríamos que retraernos no a nuestras necesidades actuales, a lo que necesito que pase; debíamos retraernos a las razones que redactaron el artículo que queremos interpretar.

Y se las recuerdo, se las recuerdo porque ustedes eran los que estaban de ese lado y los que decían con razón: “Hay que amarrarles las manos a los gobiernos locales, a presidentes municipales que salen con sus empleados a hacer campaña y pobre del empleado que no acepte; a congresos de mayoría que les exigen a todos salir a hacer campaña y pobre del que no acepte”.

Esas fueron las demandas que llevaron a la modificación de la ley.

Yo recuerdo que fueron ustedes, estaba yo en el INE, los que fueron prácticamente esculpiendo las reformas electorales, hasta que llegaron a lo que tenemos hoy.

Fueron las distintas elecciones las que modificaron las formas de financiamiento público, las formas de financiamiento privado, las formas admisibles de propaganda electoral. Y eso lo quieren cambiar hoy.

Pero lo que es más grave, quiero pensar que ingenuamente, quieren cambiarlo sin darse cuenta de que en esto que pretenden que votemos hoy hay tres gravísimos precedentes. Estamos abriendo la puerta del infierno.

Primero. El precedente de poder cambiar la Constitución sin modificar el texto y sin los votos necesarios.

Interpretemos.

Me da risa que esta modificación, esta interpretación que se presenta, se fundamenta en el artículo 134, precisamente el que queremos interpretar y modificar.

Interpretar es en el mismo sentido y sobre la misma esencia, pero hoy aquí no interpretamos, donde es “no podrán” estamos diciendo “sí pueden”; donde hoy queda restringido a que los servidores públicos, entre los que estamos incluidos Senadores y Diputados, no hagan propaganda, no hagan campaña, no emitan opiniones en relación a procesos electorales en el desempeño de sus cargos, nosotros estamos poniendo aquí que sí pueden.

Ayer alguien decía, no puedo menos que calificarlo de osadía, “el artículo 61 protege las opiniones de los Senadores y Diputados”. Imagínense ustedes que un Senador saliera a la calle y despotricara contra su esposa.

¿Tiene alguna protección para eso? Por supuesto que no, porque la ley no enmarca en el desempeño de sus funciones lo que opine de una persona en particular.

¿Dónde debemos emitir nuestras opiniones? Aquí, aquí en esta tribuna.

¿Dónde debía haber debate sobre revocación de mandato? Aquí.

¿Sobre la oportunidad o no de cambiar al presidente? Aquí.

Pero, al contrario, aquí abrimos el debate cuando queremos y lo cerramos y restringimos casi siempre.

Nada más hay que recordar y verificar en las actas cuántas veces debatimos aquí sobre nuestra campaña o nuestra estrategia contra el Covid, o cuándo hemos debatido la reactivación económica.

No, amigos.

Segundo precedente gravísimo, acomodar la ley a lo que te conviene en cualquier momento.

La Presidenta Senadora Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila: Muchas gracias.

El Senador Jorge Carlos Ramírez Marín: Esto es extraordinariamente grave y es lo que estamos haciendo ahora.

La Presidenta Senadora Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila: Gracias.

El Senador Jorge Carlos Ramírez Marín: Y tercero.

La Presidenta Senadora Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila: Gracias, Senador.

El Senador Jorge Carlos Ramírez Marín: No piensen que este cambio, termino, presidenta, no piensen que este cambio va a ser solo para ustedes y solo para la revocación de mandato.

Contra su naturaleza, contra todo lo que con tanta nobleza defendieron por años y años, con corretizas, como decían por acá, de las que hoy se olvidan; se asombran cuando hoy una oposición levanta la voz.

Yo recuerdo a esta tribuna llena de monedas de chocolate arrojadas por un Senador o Diputado, y recuerdo muchísimas otras formas de protestar de los Diputados de oposición.

La Presidenta Senadora Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila: Muchas gracias, Senador.

El Senador Jorge Carlos Ramírez Marín: Concluyo, presidenta, concluyo.

Señores, no hagamos de nuestra falta de memoria responsabilidad al pueblo, no abramos las puertas del infierno, luego nos vamos a arrepentir.

Muchas gracias.

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