Medios

del GPPRI

Muchas gracias, Presidenta.

Con su permiso.

Primero que nada, a nombre propio y de mi grupo parlamentario, manifestar todo nuestro respeto al trabajo que muchas profesionales de la educación realizan todos los días en las estancias infantiles.

Mi reconocimiento para ustedes, para las mamás, para los niños, para las niñas.

Esta política pública debe permanecer y debe permanecer con un presupuesto asegurado porque el interés superior de la niñez es un precepto constitucional y porque debemos de luchar por políticas públicas que sigan empoderando a las mujeres.

Sí a las estancias infantiles.

Bienvenidas.

(Aplausos)

Procedo a la presentación de esta iniciativa que también es una reacción a la pasada Ley de Ingresos de la Federación que se aprobó en este Senado, y donde se elimina algunas posibilidades de excepción de impuestos, pero también lo que queremos es fortalecer a las empresas que se dedican a la venta de libros, periódicos y revistas.

A efecto de que un libro llegue al destino final o a un lector participa una diversidad individual como son el autor, el escritor, el editor, distribuidores, promotores y venderos, lo cual se conoce como la cadena productiva del libro.

Las contribuciones se clasifican en impuestos, aportaciones de seguridad social, contribuciones de mejora y derecho.

Los impuestos, de acuerdo con el Código Fiscal de la Federación, son las contribuciones establecidas en la ley que deben pagar las personas físicas y morales.

Ahora bien, como actividad económica que produce ingresos, las diversas actividades que se realizan en torno a la creación de un libro están sujetas al pago de impuestos; entre otro, el Impuesto al Valor Agregado, que es un impuesto indirecto en función de que se traslada hasta el consumidor final que es el que lo paga, tal como lo dispone el tercer párrafo del artículo 1° de la propia Ley del Impuesto al Valor Agregado que textualmente dice:

“El contribuyente trasladará dicho impuesto en forma expresa y por separado a las personas que adquieren los bienes, los usen o gocen temporalmente o reciban los servicios. Se entenderá por traslado del impuesto el cobro o cargo que el contribuyente debe hacer a dichas personas de un modo equivalente al impuesto establecido en esta ley, inclusive cuando se retenga en los términos del artículo 1-A o 3 del tercer párrafo de la misma”.

Conforme a la propia Ley del IVA, este impuesto tiene tres tratamientos diferenciados que son: la tasa general del 16 % para la mayoría de los actos la tasa del cero por ciento, para algunos específicos actos señalados y el tratamiento de exento.

De entrada es muy importante comunicar que los actos o actividades a los que se le aplica la tasa cero producirá los mismos efectos legales que aquellos por los que se debe pagar el impuesto conforme a esta ley, a diferencia de los actos o actividades que están exentos del IVA, ya que en este último caso no se tiene ninguna obligación de hacer declaración del IVA ni las declaraciones informativas de operaciones con terceros, es decir, las personas que realicen alguna actividad que estén con tasa cero tendrán la obligación de presentar mes a mes la declaración del IVA, mientras que los exentos no realizarán ninguna acción relativa con este impuesto.

Actualmente existe un estímulo fiscal de tasa cero en la edición de libros; sin embargo, dicho estímulo no es integral por no ser aplicado a la cadena productiva del libro ya que ésta se compone, además de los editores, por los productores, los distribuidores y las librerías donde se venden al menudeo los mismos.

Un contribuyente que realiza actos gravados a tasa cero para realizar sus ventas hace gastos estrictamente necesarios como pagar un contador, asesor, marketing, renta de local, pago de teléfono y otros servicios.

Ahora bien, tenemos otro contribuyente que realiza actos exentos del IVA que de igual manera hace gastos estrictamente necesarios como el pago del contador, del local, transporte, etcétera.

Ni los contribuyentes exentos ni los sujetos a tasa cero cobran el IVA al consumidor final o lectores, la diferencia entre estos dos contribuyentes es que mientras el contribuyente exento no presenta ninguna declaración ni tiene obligación por los mismos de pagar el IVA, el contribuyente tasa cero al momento de calcular el IVA cobrado a los clientes, menos el IVA pagado a los proveedores, determina el IVA que deberá cada uno de ellos entregar al fisco.

En el caso de los contribuyentes que realizan actos gravados a tasa cero, e IVA sería negativo. Esto requiere que no se les cobre a los clientes el IVA.

Por lo tanto, el IVA que este contribuyente paga a sus proveedores lo puede solicitar en devolución al fisco presentando la solicitud correspondiente.

En cambio el contribuyente que realiza actos exentos de IVA la ley le prohíbe expresamente acreditarse el Impuesto al Valor Agregado que paga a sus proveedores, es decir, no tiene derecho de solicitar al fisco le devuelva el IVA que pagó a sus proveedores para la realización de su actividad.

Las personas que componen la cadena del libro, excepto los editores, están bajo el régimen fiscal de tasa exenta del Impuesto al Valor Agregado, IVA, el comercio de libros en las librerías. Esto quiere decir que la inversión hecha para vender un libro y por la cual pagan IVA, como lo son el pago de renta, transporte, instalaciones, etcétera, es un gasto más que no se puede compensar, que no se puede deducir, ya que están impedidos de transferir ese IVA.

Por lo que la intención de la presente Iniciativa es pasarlos de extensión de IVA a tasa cero de la Ley de Impuesto al Valor Agregado a la totalidad de la cadena productiva del libro, ya que las personas que forman parte de esta cadena puedan de esta manera deducir su IVA por bienes y servicios adquiridos, ayudando de esta manera a mejorar la economía de los contribuyentes que coadyuvan en forma integral a mantener el hábito de la lectura.

México necesita más lectores, para lo cual es importante fomentar la proliferación de librerías. Y esto no puede crecer, inclusive, gracias a las tecnologías de la información están desapareciendo, por eso es que debemos de pasarlos a tasa cero, y de esta manera ellos puedan deducir. En este sentido sí ayudaríamos mucho a pequeñas librerías que se dedican justamente a esto, esto afectaría a quienes venden únicamente libros, periódicos y revistas.

Esta es la modificación propuesta al artículo 2-A y 9 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado.

Espero que les guste y espero que se sumen, y espero que ayudemos a que se vendan más libros en este país y que no se cierren las librerías.

Muchas gracias, compañeras y compañeros.

Escribe tu búsqueda y presiona enter al terminar.
Top