Medios

del GPPRI

Con el permiso de la presidencia.

 

Señoras y señores.

 

Como seres humanos, nuestra salud y la de quienes están a nuestro cuidado, es motivo de preocupación cotidiana.

 

Independientemente de nuestra edad, género, condición socioeconómica u origen étnico, consideramos que la salud es el bien más básico y precioso que poseemos.

 

Por otra parte, la mala salud puede impedirnos asistir a la escuela o ir a trabajar, cumplir con nuestras responsabilidades familiares o participar plenamente en las actividades de nuestra comunidad.

 

Por la misma razón, estamos dispuestos a hacer muchos sacrificios, si ello nos garantiza a nosotros y a nuestras familias una vida más larga y más sana.

 

En pocas palabras, cuando hablamos de bienestar, a menudo estamos pensando en la salud.

 

El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr, se consagró como derecho humano fundamental de toda persona en la constitución de la Organización Mundial de la Salud hace más de 50 años.

 

En nuestra Constitución, el párrafo cuarto del artículo 4o. dice lo siguiente: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de la Constitución”.

 

Como podemos ver, este artículo establece el derecho a la salud, separando, por una parte, la obligatoriedad del Estado para proveer a la población, sin excepción de ninguna persona, de los servicios médicos y de la protección familiar necesarios a fin de conservar su salud.

 

De la misma manera determina el deber de los padres de satisfacer las necesidades de alimentación y preservación de la salud física y mental de los menores, atendiendo a su derecho.

 

Al respecto, la Suprema Corte de Justicia establece el derecho a la protección de la salud previsto en el citado precepto constitucional tiene, entre otras finalidades, la de garantizar el disfrute de servicios de salud y de asistencia social que satisfagan las necesidades de la población, y que por servicios de salud se entienden las acciones dirigidas a proteger, promover y restaurar la salud de la persona y de la colectividad.

 

Así, lo anterior es compatible con varios instrumentos internacionales de derechos humanos, entre los que destacan el apartado 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que señala que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

 

Las enfermedades bucales constituyen uno de los problemas de salud pública que se presentan con mayor frecuencia en toda la población, sin distinción de edad o nivel socio-económico, se manifiestan desde los primeros años de vida, sus secuelas producen efectos incapacitantes de orden funcional, sistémico y estético por el resto de vida de los individuos afectados.

 

Con lo anterior en mente, durante la Permanente pasada, presenté está iniciativa para incluir, en la hoy abrogada ley general de educación, la necesidad de considerar la salud bucal dentro de los planes de estudios de educación básica.

 

Sin embargo, durante la confección de la nueva Ley General de Educación, no fue considerada explícitamente esta materia, lo que hace necesario retomar esta propuesta.

 

Lamentablemente, la salud bucal no había sido considerada como parte integral de la salud general, pero esta situación se ha modificado, ya que en la actualidad la evidencia científica demuestra la importancia de la salud bucal para conservar, recuperar y/o controlar otras enfermedades del organismo.

 

Esto hace necesario la instrumentación de un programa de promoción, educación y prevención, en preescolares y escolares, conformado por acciones que se organizan y sistematizan a través de las estrategias de concertación y coordinación, extensión de cobertura, participación social, capacitación permanente y comunicación social, y se complementa con materiales didácticos y de promoción para facilitar la ejecución de las acciones.

 

Cada niño tiene derecho a una buena salud bucal. Los problemas de salud bucal en los niños pueden afectar muchos aspectos de su salud general y desarrollo y causar dolor considerable, provocando con frecuencia un cambio en su comportamiento.

 

La salud bucal es una parte integral del bienestar general y es esencial para la alimentación, el crecimiento, el habla, el desarrollo social, la capacidad para aprender y la calidad de vida.

 

A través de una buena salud bucal, todos los niños tendrán las mismas oportunidades para crecer con salud y alcanzar su potencial máximo.

 

Es por ello que insisto en presentar nuevamente esta iniciativa, para que el Estado de prioridad a conservar la salud bucal en la población mexicana, estableciendo acciones específicas de promoción y prevención, enfatizando a la salud bucal como parte de la educación y salud integral del individuo y la comunidad.

 

Por su atención, muchas gracias.

 

Escribe tu búsqueda y presiona enter al terminar.
Top